Hoy os queremos hablar de otro toro para la historia, Marismeño, un toro de leyenda, de la ganadería de doña Dolores Monje, viuda de Murube. Marismeño fue lidiado en la plaza de toros de Ronda un 20 de mayo de 1864.

Cuentan que Marismeño era un toro colorado de fea estampa, flaco y corto de cuerna. A lo que se unía que solo tenía cuatro años, cuando en aquella época se lidiaban toros de mayor edad. Pero Marismeño hizo una gran pelea en el primer tercio, llegando a recibir de los picadores Silva, Coriano, Santos y dos reservas un total de cincuenta y un puyazos. Decía el cronista de este festejo:

“Fue el toro de la función, ¡qué lástima no hubiera tenido un año más, o al menos hubiese estado en carnes! Valía una talega, y seguro que su dueña no le hubiese dado ni por ese precio de haber sabido lo que vendía. Mató cuatro caballos y dejó dos mas heridos.

El Cuco y Gamero le pusieron par y medio de palos y lo mató Juan Martín, la Santera, de un pinchazo y una buena estocada recibiendo.

Después de arrastrado, pidió el público conservaran la cabeza y la moña para regalo a la ganadera. Estos trofeos fueron paseados por el redondel, tocando la música en su honor en tanto que el público aplaudia entusiasmado. La viuda de Murube puede jactarse de que a sus toros no les aventajan los de Varela, Lesaca y los tan nombrados de Miura”.

Esta fue la gran pelea de Marismeño, un toro de leyenda.

Llavero, el toro de los 53 puyazos

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