toro de san marcos

Hoy queremos compartir con todos los lectores y amigos de El Diestro y ¡Olé! la curiosa historia del toro de San Marcos. Según publicaba el semanario El Ruedo, en un número de diciembre de 1952, las primeras referencias existentes del toro de San Marcos las hallaron en un artículo publicado en La Lidia, el 5 de abril de 1885, aunque existen escritos que mencionan a este toro en publicaciones anteriores.

Resulta que en Brozas (Cáceres) y otros pueblos de Extremadura salían al monte  la víspera de San Marcos los mayordomos de su Cofradía, y al llegar a la ganadería de reses bravas que designaban previamente, elegían a un toro, al que llamaban en nombre del santo, animal que, ante tal invocación, se apartaba de la torada, perdía instantáneamente su fiereza y les seguía hasta la iglesia como un cordero, donde, con igual mansedumbre, asistía a las visperas solemnes y al siguiente día a los oficios (misa y procesión), terminados los cuales recobraba su ferocidad y salía disparado hacia la dehesa donde antes estuviera.

Mientras estaba en el templo, se dejana manejar y hacer caricias de todos, y las mujeres solían ponerle en la cabeza guirnarlas de flores y roscas de pan.

Tal costumbre dio origen a muchas supersticiones, y tanto por esto como porque el toro solía embestir a veces en la procesión a las andas en que iba la imagen del Santo o porque se ensuciaba en el sagrado recinto del templo, el Papa Clemente VIII, ya en el siglo XVI, prohibió la práctica del Toro de San Marcos por supersticiosa, escandalosa e indecente.

Cuando el Consejo de Castilla prohibió los encierros

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