Hace unos días en una tertulia taurina uno de los participantes preguntaba porqué se premia con orejas a las faenas destacadas. Tras estudiar sobre esta costumbre hemos de dar respuesta la la pregunta.

Según parece la costumbre de premiar la faena de un matador con la oreja del toro estoqueado (las dos orejas y hasta el rabo o la pata en su día), no se remonta a la época de formación del toreo, ni siquiera al siglo XVIII, que fue cuando el mismo empezó a ofrecer el carácter que hoy tiene, sino que se implantó en el siglo XIX.

Hasta bien avanzado este siglo se organizaban generalmente las corridas por las Juntas Administrativas de los Hospitales y otros centros benéficos, y al espada que triunfaba se le concedía  el toro estoqueado.

Pero con la irrupción de los empresarios organizadores de los festejos desapareció dicha costumbre, para no lesionar los intereses de las empresas y los contratistas de carne de los toros lidiados, ya que el empresario organizador quería sacarle beneficio a la carne con su venta.

Pero como reminiscencia de aquella antigua práctica se acabó estableciendo la concesión de la oreja de la res, como símbolo del triunfo.

Este fue el origen de la práctica actual de la concesión de las orejas y rabo de los astados a los triunfadores.

Quién y cuándo se cortó la primera oreja en Madrid

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