toros negros

Cuenta la anécdota que el maestro Chicorro, José Lara Jiménez, tenía una gran antipatía por los toros negros.

Cierto día, en un festejo en la plaza de toros de Cádiz, salió un astado muy manejable, que no tenía más particularidad para el matador que la de ser negro como noche sin luna.

El matador algecireño llevaba ya un buen rato pasando de muleta, y el público, que no le veía aún con intención de entrar a matar, empezó a silbar cada vez más fuerte. Ante esos silbidos un espectador intervino gritando:

-Dejarle, que ya sabe lo que se hace el hombre.

-Esto es abusar -respondió otro. A lo que otro espectador le increpó:

-Pero compadre, ¿no ve usted que está esperando a que le salgan canas al animal para matarlo agusto?

Cosas de Cádiz…

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